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Templo de Debod, Madrid

 

Templo de Debod, Madrid
(Photo - Date: 17-09-2016 / Time: 20:37:50)

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Más vale ser vacío de inteligencia y lleno de temor, que desbordar prudencia y traspasar la ley. Hay un saberlo todo que sirve a la injusticia, que para mantener el derecho usa de argucias. (Eclesiástico 19:24- 19:25)  -  1 / 80.

Hay malhechor que anda encorvado por el tedio, mas su interior está lleno de dolo: tapándose la cara, haciéndose el sordo, mientras no es reconocido te tomará la delantera. (Eclesiástico 19:26- 19:27)  -  2 / 80.

Si por su escasa fuerza no se atreve a pecar, en cuanto encuentre ocasión, se dará a hacer el mal. Por la mirada se reconoce al hombre, por el aspecto del rostro se reconoce al pensador. (Eclesiástico 19:28- 19:29)  -  3 / 80.

El atuendo del hombre, la risa de sus dientes, su caminar revelan lo que es.  Hay reprensión intempestiva, y hay silencioso de verdad sensato. (Eclesiástico 19:30- 20:1)  -  4 / 80.

 ¡Cuánto mejor reprender que estar airado!  El que se acusa de su falta evita la pena. (Eclesiástico 20:2- 20:3)  -  5 / 80.

 Como pasión de eunuco por desflorar a una moza, así el que ejecuta la justicia con violencia.  Hay silencioso tenido por sabio, y quien se hace odioso por su verborrea. (Eclesiástico 20:4- 20:5)  -  6 / 80.

 Hay quien se calla por no tener respuesta, y quien se calla porque sabe su hora.  El sabio guarda silencio hasta su hora, mas el fanfarrón e insensato adelanta el momento. (Eclesiástico 20:6- 20:7)  -  7 / 80.

 El desmedido en palabras se hace abominable, y el que pretende imponerse se hace odioso.  Hay quien encuentra fortuna en la desgracia, y hay suerte que acaba en postración. (Eclesiástico 20:8- 20:9)  -  8 / 80.

Hay dádiva que no te da provecho, y dádiva que recibe el doble. Hay postración causada por la gloria, y hay quien, desde la humillación, levanta la cabeza. (Eclesiástico 20:10- 20:11)  -  9 / 80.

Hay quien compra mucho con poco dinero, pero luego lo paga siete veces más caro. Por sus palabras se hace amable el sabio, mas los favores de los necios se malgastan. (Eclesiástico 20:12- 20:13)  -  10 / 80.

El don del insensato no te sirve de nada, porque sus ojos no son uno, son muchos; da poco y echa en cara mucho, y abre su boca como un pregonero; presta hoy y mañana reclama, es un hombre detestable este sujeto. (Eclesiástico 20:14- 20:15)  -  11 / 80.

Dice el necio: «No tengo ni un amigo, no hay gratitud para mis beneficios; los que comen mi pan tienen lengua insolente.» ¡Cuántos con frecuencia se ríen de él! (Eclesiástico 20:16- 20:17)  -  12 / 80.

Mejor es resbalar en empredado que resbalar con la lengua, así la caída de los malos llega de repente. Hombre sin gracia es cuento inoportuno por boca de ignorantes repetido. (Eclesiástico 20:18- 20:19)  -  13 / 80.

De boca de necio no se acepta el proverbio, pues jamás lo dice a su hora. Hay quien no puede pecar por indigencia: en su reposo no tendrá remordimiento. (Eclesiástico 20:20- 20:21)  -  14 / 80.

Hay quien se pierde a sí mismo por vergüenza, por respeto a un insensato se pierde. Hay quien por timidez hace promesas a su amigo, y así, por nada se gana un enemigo. (Eclesiástico 20:22- 20:23)  -  15 / 80.

Gran baldón para un hombre la mentira en boca de ignorantes repetida. Es preferible un ladrón que el que persiste en la mentira, aunque ambos heredarán la perdición. (Eclesiástico 20:24- 20:25)  -  16 / 80.

El hábito de mentiroso es una deshonra, su vergüenza le acompaña sin cesar. Por sus palabras el sabio se hace grande, y el hombre sensato a los grandes agrada. (Eclesiástico 20:26- 20:27)  -  17 / 80.

El que cultiva la tierra llena hasta arriba su granero, el que agrada a los grandes expía la injusticia. Presentes y regalos ciegan los ojos de los sabios, como bozal en boca ahogan los reproches. (Eclesiástico 20:28- 20:29)  -  18 / 80.

Sabiduría escondida y tesoro invisible, ¿qué provecho hay en ambos? Más vale hombre que oculta su necedad, que hombre que oculta su sabiduría. (Eclesiástico 20:30- 20:31)  -  19 / 80.

 Hijo, ¿has pecado? No lo vuelvas a hacer, y pide perdón por tus pecados anteriores.  Como de serpiente huye del pecado, porque, si te acercas, te morderá. Dientes de león son sus dientes, que quitan la vida a los hombres. (Eclesiástico 21:1- 21:2)  -  20 / 80.

 Como espada de dos filos es toda iniquidad, para su herida no hay remedio.  El terror y la violencia arrasan la riqueza, así quedará arrasada la casa del orgulloso. (Eclesiástico 21:3- 21:4)  -  21 / 80.

 La oración del pobre va de su boca a los oídos de Dios, y el juicio divino no se deja esperar.  El que odia la reprensión sigue las huellas del pecador, el que teme al Señor se convierte en su corazón. (Eclesiástico 21:5- 21:6)  -  22 / 80.

 De lejos se conoce al charlatán, y el hombre reflexivo le adivina los deslices.  Quien edifica su casa con dinero ajeno es como el que amontona piedras para su tumba. (Eclesiástico 21:7- 21:8)  -  23 / 80.

 Estopa hacinada es la reunión de los sin ley, su meta es la llama de fuego. El camino de los pecadores está bien enlosado, pero a su término está la fosa del seol. (Eclesiástico 21:9- 21:10)  -  24 / 80.

El que guarda la Ley controla sus ideas, la meta del temor del Señor es la sabiduría. No alcanzará doctrina quien no es habilidoso, pero no hay habilidades que llenan de amargura. (Eclesiástico 21:11- 21:12)  -  25 / 80.

La ciencia del sabio crecerá como una inundación, y su consejo será fuente de vida. El interior del necio es como un vaso roto, que no retiene ningún conocimiento. (Eclesiástico 21:13- 21:14)  -  26 / 80.

Si un hombre de saber oye palabra sabia, la elogia y otra suya añade. Si la oye el libertino, le desagrada y la echa detrás de sus espaldas. El relato del necio es como fardo en el camino, mas en los labios del inteligente se halla gracia. (Eclesiástico 21:15- 21:16)  -  27 / 80.

La boca del sensato es buscada en la asamblea, sus palabras se meditan de corazón. Como casa en ruinas, así la sabiduría del necio, el conocimiento del tonto, palabras incoherentes. (Eclesiástico 21:17- 21:18)  -  28 / 80.

Cadenas en los pies, es la educación para el mentecato, como esposas en su mano derecha. El necio, cuando ríe, lo hace a carcajadas, mas el hombre sensato apenas si sonríe. (Eclesiástico 21:19- 21:20)  -  29 / 80.

Adorno de oro es la educación para el sensato, como un brazalete en su brazo derecho. El pie del necio entra rápido en la casa, el hombre experimentado se presenta con modestia. (Eclesiástico 21:21- 21:22)  -  30 / 80.

Desde la puerta el insensato fisga el interior, el hombre bien educado queda afuera. Es falta de educación escuchar a la puerta, tal descortesía indigna al sensato. (Eclesiástico 21:23- 21:24)  -  31 / 80.

Los labios de los habladores repiten las palabras ajenas, mas las palabras de los prudentes se pesan en balanza. En la boca de los necios está su corazón, pero el corazón de los sabios es su boca. (Eclesiástico 21:25- 21:26)  -  32 / 80.

Cuando el impío maldice a Satanás, a sí mismo se maldice. El murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario. (Eclesiástico 21:27- 21:28)  -  33 / 80.

 A una piedra sucia se parece el perezoso, todo el mundo silba sobre su deshonra.  Bola de excrementos es el perezoso, que todo el que la toca se sacude la mano. (Eclesiástico 22:1- 22:2)  -  34 / 80.

 Es vergüenza de un padre tener un hijo ineducado, pero la hija le nace ya para su confusión.  Para la hija prudente la herencia es su marido, la desvergonzada es la tristeza de su progenitor. (Eclesiástico 22:3- 22:4)  -  35 / 80.

 La hija insolente es la vergüenza del padre y del marido, y por los dos es despreciada.  Música en duelo es un relato inoportuno, azotes y corrección son siempre sabiduría. (Eclesiástico 22:5- 22:6)  -  36 / 80.

Los hijos que llevan una vida honesta y tienen con qué alimentarse ocultan el origen humilde sus padres. Los hijos jactanciosos y mal educados deshonran el noble origen de su familia. (Eclesiástico 22:7- 22:8)  -  37 / 80.

 Como pegar cascotes es enseñar al necio, o despertar al que duerme con sueño pesado. Conversar con el necio es conversar con un dormido; al acabar dirá: «¿Qué estás diciendo?» (Eclesiástico 22:9- 22:10)  -  38 / 80.

Llora al muerto, pues la luz le abandonó, llora también al necio, porque dejó la inteligencia. Llora más suavemente al muerto, porque ya reposa, que la vida del necio es peor que la muerte. El duelo por un muerto dura siete días, por el necio y el impío, todos los días de su vida. (Eclesiástico 22:11- 22:12)  -  39 / 80.

Con el insensato no multipliques las palabras, con el tonto no vayas de camino; guárdate de él para evitar el aburrimiento, y para que su contacto no te manche. Apártate de él y encontrarás descanso, y no te enervarán sus arrebatos. ¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿qué nombre dar a esto sino «necio»? (Eclesiástico 22:13- 22:14)  -  40 / 80.

Arena, sal, o una bola de hierro son más fáciles de llevar que el hombre tonto. El maderamen bien trabado de una casa ni por un terremoto es dislocado; así un corazón firme por reflexión madura, llegado el momento no se achica. (Eclesiástico 22:15- 22:16)  -  41 / 80.

Corazón apoyado en reflexión prudente es como revoque de arena en pared raspada. Estacas plantadas en altura no resisten al viento; así el corazón del necio, falto de reflexión, ante un miedo cualquiera no resiste. (Eclesiástico 22:17- 22:18)  -  42 / 80.

Quien hiere el ojo hace correr las lágrimas, quien hiere el corazón descubre el sentimiento. Quien tira una piedra a un pájaro, lo ahuyenta, quien afrenta al amigo, rompe la amistad. (Eclesiástico 22:19- 22:20)  -  43 / 80.

Si has sacado la espada contra tu amigo, no desesperes, que aún puede volver; si contra tu amigo has abierto la boca, no te inquietes, que aún cabe reconciliación, salvo caso de ultraje, altanería, revelación de secreto, golpe traidor, que ante esto se marcha todo amigo. (Eclesiástico 22:21- 22:22)  -  44 / 80.

Gana la confianza de tu prójimo en la pobreza, para que, en su prosperidad, con él te satisfagas; en tiempo de tribulación permanece con él, para que cuando herede con él lo compartas. Antes del fuego sale vapor del horno y humo, así las injurias preceden a la sangre. (Eclesiástico 22:23- 22:24)  -  45 / 80.

No me avergonzaré yo de proteger a un amigo, de su presencia no me esconderé; y si por su causa me ocurre algún mal, todo el que lo oiga se guardará de él. (Eclesiástico 22:25- 22:26)  -  46 / 80.

¿Quién pondrá guardia a mi boca, y a mis labios sello de prudencia, para que no venga a caer por su culpa, y que mi lengua no me pierda?  Oh Señor, padre y dueño de mi vida, no me abandones al capricho de mis labios, no permitas que por ellos caiga. (Eclesiástico 22:27- 23:1)  -  47 / 80.

 ¿Quién aplicará el látigo a mis pensamientos, y a mi corazón la disciplina de la sabiduría, para que no se perdonen mis errores, ni pasen por alto mis pecados?  No sea que mis yerros aumenten, y que abunden mis pecados, que caiga yo ante mis adversarios, y de mí se ría mi enemigo. (Eclesiástico 23:2- 23:3)  -  48 / 80.

 Señor, padre y Dios de mi vida, no me des altanería de ojos, aparta de mí la pasión. (Eclesiástico 23:4- 23:5)  -  49 / 80.

 Que el apetito sensual y la lujuria no se apoderen de mí, no me entregues al deseo impúdico.  La instrucción de mi boca escuchad, hijos, el que la guarda no caerá en el lazo. (Eclesiástico 23:6- 23:7)  -  50 / 80.

 Por sus labios es atrapado el pecador, el maldiciente, el altanero, caen por ellos.  Al juramento no acostumbres tu boca, no te habitúes a nombrar al Santo. (Eclesiástico 23:8- 23:9)  -  51 / 80.

Porque, igual que un criado vigilado de continuo no quedará libre de golpes, así el que jura y toma el Nombre a todas horas no se verá limpio de pecado. Hombre muy jurador, lleno está de iniquidad, y no se apartará de su casa el látigo. Si se descuida, su pecado cae sobre él, si pasa por alto el juramento, doble es su pecado; y si jura en falso, no será justificado, que su casa se llenará de adversidades. (Eclesiástico 23:10- 23:11)  -  52 / 80.

Hay un lenguaje que equivale a la muerte, ¡que no se halle en la heredad de Jacob! Pues los piadosos rechazan todo esto, y en los pecados no se revuelcan. A la baja grosería no habitúes tu boca, porque hay en ella palabra de pecado. (Eclesiástico 23:12- 23:13)  -  53 / 80.

Acuérdate de tu padre y de tu madre, cuanto te sientes en medio de los grandes, no sea que te olvides ante ellos, como un necio te conduzcas, y llegues a desear no haber nacido y a maldecir el día de tu nacimiento. El hombre habituado a palabras ultrajantes no se corregirá en toda su existencia. (Eclesiástico 23:14- 23:15)  -  54 / 80.

Dos clases de gente multiplican los pecados, y la tercera atrae la ira: El alma ardiente como fuego encendido, no se apagará hasta consumirse; el hombre impúdico en su cuerpo carnal: no cejará hasta que el fuego le abrase; para el hombre impúdico todo pan es dulce, no descansará hasta haber muerto. (Eclesiástico 23:16- 23:17)  -  55 / 80.

El hombre que su propio lecho viola y que dice para sí: «¿Quién me ve?; la oscuridad me envuelve, las paredes me encubren, nadie me ve, ¿qué he de temer?; el Altísimo no se acordará de mis pecados», lo que teme son los ojos de los hombres; no sabe que los ojos del Señor son diez mil veces más brillantes que el sol, que observan todos los caminos de los hombres y penetran los rincones más ocultos. (Eclesiástico 23:18- 23:19)  -  56 / 80.

Antes de ser creadas, todas las cosas le eran conocidas, y todavía lo son después de acabadas. En las plazas de la ciudad será éste castigado, será apresado donde menos lo esperaba. (Eclesiástico 23:20- 23:21)  -  57 / 80.

Así también la mujer que ha sido infiel a su marido y le ha dado de otro un heredero. Primero, ha desobedecido a la ley del Altísimo, segundo, ha faltado a su marido, tercero, ha cometido adulterio y de otro hombre le ha dado hijos. (Eclesiástico 23:22- 23:23)  -  58 / 80.

Esta será llevada a la asamblea, y sobre sus hijos se hará investigación. Sus hijos no echarán raíces, sus ramas no darán frutos. (Eclesiástico 23:24- 23:25)  -  59 / 80.

Dejará un recuerdo que será maldito, y su oprobio no se borrará. Y reconocerán los que queden que nada vale más que el temor del Señor, nada más dulce que atender a los mandatos del Señor. (Eclesiástico 23:26- 23:27)  -  60 / 80.

 La sabiduría hace su propio elogio, en medio de su pueblo, se gloría.  En la asamblea del Altísimo abre su boca, delante de su poder se gloría. (Eclesiástico 24:1- 24:2)  -  61 / 80.

 «Yo salí de la boca del Altísimo, y cubrí como niebla la tierra.  Yo levanté mi tienda en las alturas, y mi trono era una columna de nube. (Eclesiástico 24:3- 24:4)  -  62 / 80.

 Sola recorrí la redondez del cielo, y por la hondura de los abismos paseé.  Las ondas del mar, la tierra entera, todo pueblo y nación era mi dominio. (Eclesiástico 24:5- 24:6)  -  63 / 80.

 Entre todas estas cosas buscaba reposo, una heredad en que instalarme.  Entonces me dio orden el creador del universo, el que me creó dio reposo a mi tienda, y me dijo: \"Pon tu tienda en Jacob, entra en la heredad de Israel.\" (Eclesiástico 24:7- 24:8)  -  64 / 80.

 Antes de los siglos, desde el principio, me creó, y por los siglos subsistiré. En la Tienda Santa, en su presencia, he ejercido el ministerio, así en Sión me he afirmado, (Eclesiástico 24:9- 24:10)  -  65 / 80.

en la ciudad amada me ha hecho él reposar , y en Jerusalén se halla mi poder. He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad. (Eclesiástico 24:11- 24:12)  -  66 / 80.

Como cedro me he elevado en el Líbano, como ciprés en el monte del Hermón. Como palmera me he elevado en Engadí, como plantel de rosas en Jericó, como gallardo olivo en la llanura, como plátano me he elevado. (Eclesiástico 24:13- 24:14)  -  67 / 80.

Cual cinamomo y aspálato aromático he dado fragancia, cual mirra exquisita he dado buen olor, como gálbano y ónice y estacte, como nube de incienso en la Tienda. Cual terebinto he alargado mis ramas, y mis ramas son ramas de gloria y de gracia. (Eclesiástico 24:15- 24:16)  -  68 / 80.

Como la vid he hecho germinar la gracia, y mis flores son frutos de gloria y riqueza. [Yo soy la madre del amor hermoso, del temor, de la ciencia y de la santa esperanza. Yo, que permanezco para siempre, soy dada a todos mis hijos, a los que han sido elegidos por Dios.] (Eclesiástico 24:17- 24:18)  -  69 / 80.

Venid a mí los que me deseáis, y hartaos de mis productos. Que mi recuerdo es más dulce que la miel, mi heredad más dulce que panal de miel. (Eclesiástico 24:19- 24:20)  -  70 / 80.

Los que me comen quedan aún con hambre de mí, los que me beben sienten todavía sed. Quien me obedece a mí, no queda avergonzado, los que en mí se ejercitan, no llegan a pecar.» (Eclesiástico 24:21- 24:22)  -  71 / 80.

Todo esto es el libro de la alianza del Dios Altísimo, la Ley que nos prescribió Moisés como herencia para las asambleas de Jacob; No dejen de buscar su fuerza en el Señor; permanezcan unidos a él, para que él los fortalezca. El Señor todopoderoso es el único Dios y, fuera de él, no hay otro salvador. Dios prometió a su siervo David que habría de nacer de él, el Rey Fortísimo, que se sentaría sobre un Trono de Gloria para siempre (Eclesiástico 24:23- 24:24)  -  72 / 80.

que rebosa de sabiduría como el Pisón, como el Tigris en días de frutos nuevos; la que desborda inteligencia como el Eufrates, como el Jordán en días de cosecha; (Eclesiástico 24:25- 24:26)  -  73 / 80.

la que rebosa doctrina como el Nilo, como el Guijón en días de vendimia. El primero no ha acabado aún de conocerla, como tampoco el último la ha descubierto aún. (Eclesiástico 24:27- 24:28)  -  74 / 80.

Porque es más vasto que el mar su pensamiento, y su consejo más que el gran abismo. Y yo, como canal derivado de un río, como caz que al paraíso sale, (Eclesiástico 24:29- 24:30)  -  75 / 80.

y dije: «Voy a regar mi huerto, a empapar mi tablar.» Y que aquí que mi canal se ha convertido en río, y mi río se ha hecho un mar. Aún haré lucir como la aurora la instrucción, lo más lejos posible la daré a conocer. (Eclesiástico 24:31- 24:32)  -  76 / 80.

Aún derramaré la enseñanza como profecía, la dejaré por generaciones de siglos. Ved que no sólo para mí me he fatigado, sino para todos aquellos que la buscan. (Eclesiástico 24:33- 24:34)  -  77 / 80.

Con tres cosas me adorno y me presento embellecida delante del Señor y de los hombres: la concordia entre hermanos, la amistad entre vecinos y una mujer y un marido que se llevan bien. Pero hay tres clases de gente que aborrezco y que me irritan por su manera de vivir: un pobre soberbio, un rico mentiroso y un viejo adúltero que ha perdido el juicio. (Eclesiástico 25:1- 25:2)  -  78 / 80.

Si no has ahorrado en la juventud, ¿cómo vas a encontrar algo en tu vejez? ¡Qué bello adorno para las canas es saber juzgar y para los ancianos, ser hombres de consejo! (Eclesiástico 25:3- 25:4)  -  79 / 80.

¡Qué hermosa es la sabiduría de los ancianos, la reflexión y el consejo en la gente respetable! Corona de los ancianos es una rica experiencia, y su orgullo, el temor del Señor. (Eclesiástico 25:5- 25:6)  -  80 / 80.

 

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