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(Photo - Date: 31-08-2016 / Time: 20:39:20)

ASTROFISICA-METAFISICA

Origen y evolución del Cosmos. Por qué existe algo en lugar de nada

 

 

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. Te serán sus anillas protección poderosa, y sus collares ornamento glorioso. . Pues adorno de oro es su yugo, y sus cadenas cordones de jacinto. (Eclesiástico 6:29- 6:30)  -  1 / 80.

. Como vestidura de gloria te la vestirás, te la ceñirás cual corona de júbilo. . Si quieres, hijo, serás adoctrinado, si te aplicas bien, entenderás de todo. (Eclesiástico 6:31- 6:32)  -  2 / 80.

. Si te gusta escuchar, aprenderás, si inclinas tu oído, serás sabio. . Acude a la reunión de los ancianos; ¿que hay un sabio?, júntate a él. (Eclesiástico 6:33- 6:34)  -  3 / 80.

. Anhela escuchar todo discurso que venga de Dios, que no se te escapen los proverbios agudos. . Si ves un hombre prudente, madruga a seguirle, que gaste tu pie el umbral de su puerta. (Eclesiástico 6:35- 6:36)  -  4 / 80.

. Medita en los preceptos del Señor, aplícate sin cesar a sus mandamientos. El mismo afirmará tu corazón, y se te dará la sabiduría que deseas. No hagas mal, y el mal no te dominará, (Eclesiástico 6:37- 7:1)  -  5 / 80.

sepárate del injusto, y él se alejará de ti. No siempres, hijo, en surcos de injusticia, no sea que coseches siete veces más. (Eclesiástico 7:2- 7:3)  -  6 / 80.

No pidas al Señor la preeminencia, ni al rey silla de gloria. No te hagas el justo delante del Señor, ante el rey no te las des de sabio. (Eclesiástico 7:4- 7:5)  -  7 / 80.

No te empeñes en llegar a ser juez, no sea que no puedas extirpar lainjusticia, o te dejes influir del poderoso, y pongas un tropiezo en tu entereza. No peques contra la asamblea de la ciudad, ni te rebajes a ti mismo ante el pueblo. (Eclesiástico 7:6- 7:7)  -  8 / 80.

En el pecado no te enredes dos veces, pues ni una sola quedarás impune. No digas: «Pondrá él sus ojos en la abundancia de mis dones, cuando se los presente al Dios Altísimo, los aceptará.» (Eclesiástico 7:8- 7:9)  -  9 / 80.

No seas en tu plegaria pusilánime, y hacer limosna no descuides. No te burles del hombre que vive en aflicción, porque el quehumilla, también exalta. (Eclesiástico 7:10- 7:11)  -  10 / 80.

No trames mentira contra tu hermano ni hagas otro tanto con tu amigo. Propónte no decir mentira alguna, que persistir en ello no lleva a nada bueno. (Eclesiástico 7:12- 7:13)  -  11 / 80.

No seas hablador en la reunión de los ancianos, en tu plegaria no repitas palabras. No rehúyas el trabajo penoso, ni la labor del campo que creó el Altísimo. (Eclesiástico 7:14- 7:15)  -  12 / 80.

No te incluyas en el grupo de los pecadores, recuerda que la Cólera no se hará esperar. Humilla hondamente tu alma, que el castigo del impío es fuego y gusanos. (Eclesiástico 7:16- 7:17)  -  13 / 80.

No cambies un amigo por dinero, ni un hermano de veras por el oro de Ofir. No faltes a la mujer sabia y buena, que su gracia vale más que el oro. (Eclesiástico 7:18- 7:19)  -  14 / 80.

No maltrates al criado que trabaja fielmente, ni al jornalero que pone su empeño. Al criado prudente ame tu alma, y no le prives de la libertad. (Eclesiástico 7:20- 7:21)  -  15 / 80.

¿Tienes rebaños? Pásales revista; y si te dan ganancia, consérvalos. ¿Tienes hijos? Adoctrínalos, doblega su cerviz desde su juventud. (Eclesiástico 7:22- 7:23)  -  16 / 80.

¿Tienes hijas? Cuídate de ellas, y no pongas ante ellas cara muy risueña. Casa a tu hija y habrás hecho una gran cosa, pero dásela a un hombre prudente. (Eclesiástico 7:24- 7:25)  -  17 / 80.

¿Tienes una mujer que te gusta? No la despidas, pero si la aborreces, no te confíes a ella. Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores detu madre. (Eclesiástico 7:26- 7:27)  -  18 / 80.

Recuerda que por ellos has nacido, ¿cómo les pagarás lo que contigo han hecho? Con toda tu alma reverencia al Señor, y venera a sus sacerdotes. (Eclesiástico 7:28- 7:29)  -  19 / 80.

Con todas tus fuerzas ama al que te hizo, y a sus ministros no abandones. Teme al Señor y honra el sacerdote, dale su porción como te está prescrito: primicias, sacrificios de reparación, pierna de las ofrendas, oblación de santidad y primicias de las cosas sagradas. (Eclesiástico 7:30- 7:31)  -  20 / 80.

También al pobre tiéndele tu mano, para que tu bendición sea perfecta. La gracia de tu dádiva llegue a todo viviente, ni siquiera a los muertos les rehúses tu gracia. (Eclesiástico 7:32- 7:33)  -  21 / 80.

No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos muéstrate afligido. No descuides visitar al enfermo, que por obras de éstas ganarás amor. (Eclesiástico 7:34- 7:35)  -  22 / 80.

En todas tus acciones ten presente tu fin, y jamás cometerás pecado.   No disputes con hombre poderoso, no sea que caigas en sus manos. (Eclesiástico 7:36- 8:1)  -  23 / 80.

  No discutas con hombre rico, no sea que te venza con su peso. Porque a muchos perdió el oro, hasta los corazones de los reyes descarrió. No disputes con hombre charlatán, no eches más leña a su fuego. (Eclesiástico 8:2- 8:3)  -  24 / 80.

 No bromees con el ineducado, para que tus mayores no queden en deshonra.  No reproches al hombre que se vuelve del pecado, recuerda que culpables somos todos. (Eclesiástico 8:4- 8:5)  -  25 / 80.

 No deshonres al hombre en su vejez, que entre nosotros también se llega a viejos.  No te alegres de la muerte de nadie, recuerda que todos moriremos. (Eclesiástico 8:6- 8:7)  -  26 / 80.

 No dedeñes lo que narran los sabios, vuelve a menudo a sus proverbios, que de ellos aprenderás doctrina y el modo de servir a los grandes.  No desprecies lo que cuentan los viejos, que ellos también han aprendido de sus padres; pues de ellos aprenderás prudencia y a dar respuesta en el momento justo. (Eclesiástico 8:8- 8:9)  -  27 / 80.

No enciendas los carbones del pecador, no sea que te abrases en el fuego de su llama. No te encares con el insolente, para que no sea como trampa tendida a tu boca. (Eclesiástico 8:10- 8:11)  -  28 / 80.

No prestes al que puede más que tú; si prestas, dalo por perdido. No salgas fiador por encima de tus medios; si lo haces, date por deudor. (Eclesiástico 8:12- 8:13)  -  29 / 80.

No entres en pleito con un juez, que por su dignidad fallarán en su favor. Con el osado no te pongas en camino, para que no te agote, pues él procederá a su antojo, y por su locura te perderás con él. (Eclesiástico 8:14- 8:15)  -  30 / 80.

Con el colérico no entres en pelea, ni te adentres con él en el desierto, porque a sus ojos nada es la sangre, y donde no haya quien te auxilie se echará sobre ti. No le pidas consejo al insensato, pues no podrá mantenerlo en silencio. (Eclesiástico 8:16- 8:17)  -  31 / 80.

Delante de un extraño no hagas cosa secreta, pues no sabes qué inventará después. No abras tu corazón a todo el mundo, pues no te han de compensar con gracia alguna. (Eclesiástico 8:18- 8:19)  -  32 / 80.

No tengas celos de tu propia mujer, para no enseñarle a hacerte mal. No te entregues del todo a tu mujer, no sea que te llegue a dominar. (Eclesiástico 9:1- 9:2)  -  33 / 80.

 No vayas al encuentro de una mujer prostituta, no sea que caigas en sus redes.  Con cantadora no frecuentes el trato, para no quedar prendido en sus enredos. (Eclesiástico 9:3- 9:4)  -  34 / 80.

 No te quedes mirando a doncella, para que no incurras en su propio castigo.  A prostitutas no te entregues, para no perder tu herencia. (Eclesiástico 9:5- 9:6)  -  35 / 80.

 No andes fisgando por los calles de la ciudad, ni divagues por sus sitios solitarios.  Aparta tu ojo de mujer hermosa, no te quedes mirando la belleza ajena. Por la belleza de la mujer se perdieron muchos, junto a ella el amor se inflama como fuego. (Eclesiástico 9:7- 9:8)  -  36 / 80.

 Junto a mujer casada no te sientes jamás, a la mesa con ella no te huelgues con vino, para que tu corazón no se desvíe hacia ella y en tu ímpetu te deslices a la ruina. No abandones a un viejo amigo, porque el nuevo no le iguala. Vino nuevo, amigo nuevo, cuando sea añejo, con placer lo beberás. (Eclesiástico 9:9- 9:10)  -  37 / 80.

No envidies la gloria del pecador, pues no sabes cómo se le volverá la fortuna. No asientas al éxito de los impíos, recuerda que no quedarán hasta el seol impunes. (Eclesiástico 9:11- 9:12)  -  38 / 80.

Ponte lejos del hombre que es capaz de matar, y no experimentarás miedo a la muerte. Si te acercas a él, no te descuides, para que no te quite la vida. Date cuenta de que pasas entre lazos y que caminas sobre el muro de la ciudad. Cuando puedas acude a tu prójimo, y con los sabios aconséjate. (Eclesiástico 9:13- 9:14)  -  39 / 80.

Con los inteligentes ten conversación, y tus charlas versen sobre la Ley del Altísimo. Varones justos sean tus comensales, y en el temor del Señor esté tu orgullo. (Eclesiástico 9:15- 9:16)  -  40 / 80.

Por la mano del artista la obra es alabada, y el jefe del pueblo aparece sabio en su palabra. Temible en su ciudad el hombre charlatán, el desmedido por su lenguaje se hace odioso. (Eclesiástico 9:17- 9:18)  -  41 / 80.

 El juez sabio adoctrina a su pueblo, la autoridad del sensato está bien regulada.  Según el juez del pueblo, así serán sus ministros, como el jefe de la ciudad, todos sus habitantes. (Eclesiástico 10:1- 10:2)  -  42 / 80.

 El rey sin instrucción arruinará a su pueblo, la ciudad se edifica sobre la prudencia de los dirigentes.  En manos del Señor está el gobierno de la tierra, a su tiempo suscita para ella al que conviene. (Eclesiástico 10:3- 10:4)  -  43 / 80.

 En manos del Señor el recto camino del hombre, él pone su gloria en el escriba.  Sea cual fuere su agravio, no guardes rencor al prójimo, y no hagas nada en un arrebato de violencia. (Eclesiástico 10:5- 10:6)  -  44 / 80.

 Odioso es al Señor y a los hombres el orgullo, para ambos es un yerro la injusticia.  La soberanía pasa de una nación a otra, por las injusticias, las violencias y el dinero. (Eclesiástico 10:7- 10:8)  -  45 / 80.

 ¿Por qué se enorgullece el que es tierra y ceniza? ¡si ya en vida es su vientre podredumbre! La larga enfermedad deja perplejo al médico, y el que hoy es rey fenecerá mañana. (Eclesiástico 10:9- 10:10)  -  46 / 80.

Y cuando un hombre muere, recibe como herencia reptiles, fieras y gusanos. El comienzo del orgullo del hombre es alejarse del Señor, cuando de su Hacedor se apartó su corazón. (Eclesiástico 10:11- 10:12)  -  47 / 80.

Que el comienzo del orgullo es el pecado, el que se agarra a él vierte abominación. Por eso les dio el Señor asombrosos castigos, y les abatió hasta aniquilarlos. Los tronos de los príncipes los volteó el Señor, y en su lugar sentó a los mansos. (Eclesiástico 10:13- 10:14)  -  48 / 80.

Las raíces de los orgullosos las arrancó el Señor, y en su lugar plantó a los humildes. Las comarcas de las naciones las arrasó el Señor, y las destruyó hasta los cimientos de la tierra. (Eclesiástico 10:15- 10:16)  -  49 / 80.

Tomó algunos de ellos y los destruyó, y borró de la tierra su recuerdo. No se ha hecho para los hombres el orgullo, ni el furor de la ira para los nacidos de muJeremías No fue criada por Dios, ni es natural a los hombres la soberbia, ni la cólera al que es hijo de la débil mujer (Eclesiástico 10:17- 10:18)  -  50 / 80.

¿Qué raza es honorable? La del hombre. ¿Qué raza es honorable? Los que temen al Señor. ¿Qué raza es despreciable? La del hombre. ¿Qué raza es despreciable? Los que violan sus mandatos. En medio de sus hermanos es honorable el jefe, y los que temen al Señor, a los ojos de él. (Eclesiástico 10:19- 10:20)  -  51 / 80.

Honrada será la descendencia del que teme a Dios. Mas será deshonrada la de el que traspasa los mandamientos del Señor. Sean ricos, llenos de gloria o pobres, su orgullo es el temor del Señor. (Eclesiástico 10:21- 10:22)  -  52 / 80.

No es justo despreciar al pobre inteligente, ni procede glorificar al pecador porque es rico. Grande, juez y poderoso reciben honores, mas no hay mayor entre ellos que el que teme al Señor. (Eclesiástico 10:23- 10:24)  -  53 / 80.

Al siervo sabio los hombres libres sirven, y el hombre de saber no lo critica. No te hagas el sabio cuando cumples tu obra, no te gloríes en el momento de tu aprieto. (Eclesiástico 10:25- 10:26)  -  54 / 80.

Más vale el que trabaja y le sobra de todo que el que anda gloriándose y carece de pan. Hijo, gloríate con moderación, y estímate en lo que vales. (Eclesiástico 10:27- 10:28)  -  55 / 80.

Al que peca contra sí mismo, ¿quién le justificará? ¿quién apreciará al que desprecia su vida? El pobre es honrado por su saber, y el rico lo es por su riqueza. (Eclesiástico 10:29- 10:30)  -  56 / 80.

Quien es estimado en la pobreza, ¡cuánto más en la riqueza! quien es despreciado en la riqueza, ¡cuánto más en la pobreza!  La sabiduría del humilde le hace erguir la cabeza, y le da asiento entre los grandes. (Eclesiástico 10:31- 11:1)  -  57 / 80.

 No alabes nunca a un hombre por su buen parecer, ni abomines de nadie por su aspecto.  Pequeña entre los que vuelan es la abeja, mas lo que ella elabora es lo más dulce. (Eclesiástico 11:2- 11:3)  -  58 / 80.

 No te gloríes del manto que te envuelve, el día de la gloria no te engrías; pues admirables son las obras del Señor, pero están ocultas a los hombres.  Muchos tiranos se sentaron en el suelo, y un desconocido se puso la diadema. (Eclesiástico 11:4- 11:5)  -  59 / 80.

 Muchos poderosos fueron muy deshonrados, y hombres ilustres entregados a otras manos.  Sin haberte informado no reprendas, reflexiona primero y haz luego tu reproche. (Eclesiástico 11:6- 11:7)  -  60 / 80.

 Sin haber escuchado no respondas ni interrumpas en medio del discuro.  Por lo que no te incumbe no discutas, y en las contiendas de los pecadores no te mezcles. (Eclesiástico 11:8- 11:9)  -  61 / 80.

Hijo, no te metas en múltiples asuntos, si los multiplicas no saldrás bien parado; aunque los persigas no los alcanzarás ni podrás escapar aunque quieras huir. Hay quien se agota, se fatiga y se apresura, y cuanto más, más tarde llega. (Eclesiástico 11:10- 11:11)  -  62 / 80.

Hay quien es débil, necesitado de apoyo, falto de bienes y sobrado de pobreza, mas los ojos del Señor le miran para bien, él le recobra de su humillación. Levanta su cabeza, y por él se admiran muchos. (Eclesiástico 11:12- 11:13)  -  63 / 80.

Bienes y males, vida y muerte, pobreza y riqueza vienen del Señor. De Dios son la sabiduría y la disciplina y la ciencia de la Ley; y de Él son la caridad y las obras que hacen los buenos. (Eclesiástico 11:14- 11:15)  -  64 / 80.

El error y las tinieblas son propios de los pecadores y los que se glorían en el mal, envejecen en la malicia. El don del Señor con los piadosos permanece, y su complacencia les lleva por buen camino para siempre. (Eclesiástico 11:16- 11:17)  -  65 / 80.

Hay quien se hace rico a fuerza de engaño y avaricia, y esta es la parte de su recompensa: cuando dice: «Ya he logrado reposo, ahora voy a comer de mis bienes», no sabe qué tiempo va a venir, morirá y se lo dejará a otros. (Eclesiástico 11:18- 11:19)  -  66 / 80.

Manténte en tu quehacer y conságrate a él, en tu tarea envejece. No te admires de las obras del pecador, confía en el Señor y en tu esfuerzo persevera. Que es cosa fácil a los ojos del Señor enriquecer de golpe al indigente. (Eclesiástico 11:20- 11:21)  -  67 / 80.

La bendición del Señor es la recompensa del piadoso, y en un instante hace florecer su bendición. No digas: «¿De qué he menester? o ¿qué bienes me vendrán todavía?» (Eclesiástico 11:22- 11:23)  -  68 / 80.

No digas: «Tengo bastante con ellos, ¿qué mal puede alcanzarme ahora?» Día de bienes, olvido de males, día de males, olvido de bienes. (Eclesiástico 11:24- 11:25)  -  69 / 80.

Que es fácil al Señor, el día de la muerte, pagar a cada uno según su proceder. El mal de una hora el placer hace olvidar, al final del hombre se descubren sus obras. (Eclesiástico 11:26- 11:27)  -  70 / 80.

Antes del fin no llames feliz a nadie, que sólo a su término es conocido el hombre. No metas a cualquiera en tu casa, que son muchos los lazos del taimado. (Eclesiástico 11:28- 11:29)  -  71 / 80.

Perdiz cautiva en su jaula, tal es el corazón del orgulloso, como el espía acecha tu caída. Cambiando el bien por el mal, está al acecho, y a las cosas más limpias pone mancha. (Eclesiástico 11:30- 11:31)  -  72 / 80.

Con una chispa se enciende un brasero, así el pecador tiende lazos en busca de sangre. Guárdate del malvado, porque maquina el mal, no sea que te manche para siempre. (Eclesiástico 11:32- 11:33)  -  73 / 80.

Mete en casa al extraño, y te traerá el desorden, te hará extraño a tu propia familia.  Si haces el bien, mira a quién lo haces, y por tus beneficios recibirás favor. (Eclesiástico 11:34- 12:1)  -  74 / 80.

 Haz bien al piadoso; hallarás recompensa, si no de él, al menos del Altísimo.  No habrá bienes para el que en mal persiste, ni para quien no agradece la limosna. (Eclesiástico 12:2- 12:3)  -  75 / 80.

 Da al hombre piadoso, y del pecador no te cuides.  Haz bien al humilde y no des al impío; niégale su pan, no se lo des, para que no llegue con ello a dominarte. Pues un mal duplicado encontrarías por todos los bienes que le hubieres hecho. (Eclesiástico 12:4- 12:5)  -  76 / 80.

 Que también el Altísimo odia a los pecadores, y de los impíos tomará venganza.  Da al hombre de bien, y del pecador no te cuides. (Eclesiástico 12:6- 12:7)  -  77 / 80.

 No se demuestra en la prosperidad el amigo, ni queda oculto en la adversidad el enemigo.  Cuando hay prosperidad, los enemigos se entristecen, mas en la adversidad, hasta el amigo se aleja. (Eclesiástico 12:8- 12:9)  -  78 / 80.

No confíes jamás en tu enemigo, que cual bronce roñoso, así es su maldad. Aunque se haga el humilde y camine encorvado, mira por ti mismo y guárdate de él. Pórtate con él como el que pule un espejo, sábete que no retendrá hasta el fin su roña. (Eclesiástico 12:10- 12:11)  -  79 / 80.

No le pongas junto a ti, no sea que se te revuelva y suplante tu puesto. No le sientes a tu diestra, no sea que tu asiento pretenda, y que al fin comprendas mis palabras, y te pese al recordar mis consejos. ¿Quién se compadecerá del encantador mordido de serpiente y de todos los que se acercan a las fieras? (Eclesiástico 12:12- 12:13)  -  80 / 80.

 

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